Se acerca el Día de la Niñez y solemos pensar en juegos, regalos y momentos compartidos. Pero hay algo mucho menos visible que también forma parte de una infancia saludable: dormir bien.
Mientras un chico duerme, su cuerpo no simplemente “se apaga”. El cerebro continúa trabajando, se consolidan aprendizajes y recuerdos, se producen procesos de recuperación y se liberan hormonas relacionadas con el crecimiento y el desarrollo.
Por eso, garantizar un buen descanso es también una forma de cuidar su crecimiento.
¿Qué pasa en el cuerpo de los niños mientras duermen?
El sueño es un proceso biológico activo compuesto por distintas etapas que se repiten varias veces durante la noche. Cada una cumple diferentes funciones para el organismo.
Durante el sueño, el cuerpo participa en procesos relacionados con la recuperación de tejidos, el funcionamiento del sistema inmunológico y el desarrollo. El cerebro, por su parte, procesa información y consolida aprendizajes y recuerdos.
En niños y adolescentes, además, el sueño tiene una importancia particular porque acompaña una etapa de crecimiento y desarrollo constante.
Sueño y crecimiento: ¿qué relación tienen?
Esta es probablemente la relación más conocida, pero también una de las que más simplificaciones genera.
La hormona de crecimiento —o GH, por growth hormone— participa en el crecimiento y desarrollo de niños y adolescentes, además de intervenir en procesos relacionados con músculos y reparación de tejidos.
Su secreción está estrechamente relacionada con el sueño y una parte importante se produce durante las etapas de sueño profundo.
Esto no significa que una noche en la que un chico duerme poco vaya a impedir que crezca. El crecimiento depende de numerosos factores, entre ellos la genética, la alimentación, la actividad física y el estado general de salud.
Lo que sí sabemos es que un descanso adecuado forma parte de las condiciones que necesita el organismo para desarrollarse saludablemente.
Dormir bien también ayuda a aprender
El impacto del sueño infantil va mucho más allá del crecimiento físico.
Mientras dormimos, el cerebro procesa parte de la información recibida durante el día y participa en la formación y consolidación de recuerdos. Por eso, dormir adecuadamente está relacionado con procesos fundamentales durante la infancia como:
-
atención
-
memoria
-
aprendizaje
-
resolución de problemas
-
regulación de las emociones
En niños, la falta de sueño no siempre se manifiesta simplemente como cansancio. También puede aparecer como irritabilidad, impulsividad, hiperactividad o dificultad para concentrarse.
Investigaciones financiadas por los National Institutes of Health de Estados Unidos encontraron, por ejemplo, asociaciones entre dormir menos de lo recomendado y diferencias en funciones relacionadas con la memoria, la atención y el comportamiento en niños de 9 y 10 años.
¿Cuántas horas debería dormir un niño?
Las necesidades cambian mucho a medida que crecen.
Como referencia, la American Academy of Sleep Medicine recomienda regularmente:
-
De 4 a 12 meses: entre 12 y 16 horas diarias, incluyendo siestas.
-
De 1 a 2 años: entre 11 y 14 horas.
-
De 3 a 5 años: entre 10 y 13 horas.
-
De 6 a 12 años: entre 9 y 12 horas.
-
De 13 a 18 años: entre 8 y 10 horas.
Pero las horas son sólo una parte de la ecuación. Un descanso saludable también necesita regularidad, buena calidad y pocas interrupciones.
Por eso no alcanza únicamente con mirar a qué hora se acostó y a qué hora se levantó.
Cómo ayudar a los chicos a descansar mejor
No existe una rutina perfecta para todas las familias. Pero sí hay algunos hábitos que pueden ayudar a que el cuerpo reconozca que llegó el momento de bajar el ritmo.
Mantener horarios relativamente regulares
Acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora ayuda a organizar el ritmo de sueño y vigilia.
No significa convertir la hora de dormir en una regla imposible de romper, sino construir cierta previsibilidad, especialmente durante la semana.
Crear una transición hacia el sueño
Pasar directamente de correr, jugar o mirar una pantalla a acostarse puede hacer más difícil bajar el nivel de activación.
Un pequeño ritual repetido cada noche —baño, pijama, dientes, cuento, luz tenue y cama, por ejemplo— puede funcionar como señal de que el día está terminando.
Cuidar la luz y las pantallas
Por la noche conviene reducir progresivamente la iluminación y priorizar luces cálidas y suaves.
También es recomendable evitar pantallas cerca de la hora de dormir, especialmente cuando terminan desplazando el horario de sueño o mantienen a los chicos estimulados justo antes de acostarse.
Preparar un dormitorio cómodo
Oscuridad, poco ruido y una temperatura agradable ayudan a construir un ambiente favorable para dormir.
También es importante ventilar regularmente el dormitorio y evitar temperaturas excesivamente altas durante la noche.
El colchón también tiene que acompañar su crecimiento
Cuando pensamos en descanso infantil solemos concentrarnos en las horas y las rutinas, pero el lugar donde duermen también importa.
Un colchón infantil debería proporcionar una superficie estable y confortable, adaptada al tamaño y peso del chico, que acompañe correctamente el cuerpo mientras descansa.
También conviene prestar atención a:
-
la calidad de sus materiales
-
su capacidad de ventilación
-
la durabilidad
-
y que el colchón se encuentre en buenas condiciones
En Naturalfoam trabajamos con colchones de látex 100% natural, un material elástico que recupera rápidamente su forma y ofrece soporte sin necesidad de recurrir a una superficie excesivamente rígida.
Su estructura de celdas abiertas y las perforaciones del material permiten además la circulación del aire, algo especialmente interesante para mantener una superficie de descanso ventilada.
El látex natural también es naturalmente resistente a ácaros y hongos, una característica valiosa cuando pensamos en el ambiente donde los chicos pasan tantas horas.
¿Y la almohada?
Acá hay una diferencia importante entre niños y adultos: no deberíamos trasladar automáticamente nuestras necesidades de almohada a las de ellos.
Durante los primeros años, las proporciones corporales son diferentes y las necesidades de soporte cambian a medida que el chico crece.
En bebés, además, las recomendaciones de sueño seguro son específicas y no deben utilizarse almohadas, protectores ni otros elementos blandos dentro de la cuna salvo indicación profesional.
Cuando llega el momento de incorporar una almohada, conviene elegir una adecuada a la edad y contextura del niño, evitando modelos demasiado altos que eleven innecesariamente la cabeza.
Y, a medida que crece, habrá que volver a evaluar esa elección: el colchón y la almohada que acompañan correctamente a un chico hoy pueden dejar de hacerlo varios años después.
Si estás buscanso una almohada diseñada especificamente para ellos, conocé nuestra almohada infantil.
Este Día de la Niñez, hablemos también de descanso
Crecer necesita movimiento, juego, alimentación, afecto, aprendizaje… y también muchas horas de sueño.
Dormir bien acompaña el crecimiento físico, pero además participa en procesos esenciales para aprender, recordar, regular emociones y afrontar cada nuevo día con energía.
Por eso, cuidar el descanso durante la infancia no significa buscar noches perfectas ni obsesionarse con cada hora de sueño.
Significa reconocer algo mucho más simple: que dormir es una parte fundamental de crecer.
Y construir buenos hábitos, un ambiente adecuado y una superficie de descanso que acompañe cada etapa es otra forma de cuidar a quienes más queremos.
👉 Conocé nuestros colchones y almohadas de látex natural y encontrá opciones pensadas para acompañar el descanso de toda la familia.
Fuentes consultadas
- American Academy of Sleep Medicine (AASM) — horas de sueño recomendadas por edad: Child Sleep Duration Health Advisory. El consenso también está publicado como paper científico en Journal of Clinical Sleep Medicine / PubMed Central.
- NIH / NICHD — qué sucede durante el sueño y por qué es importante: Sleep Information – NICHD.
- NIH / NHLBI — relación entre sueño, salud, crecimiento y desarrollo: How Sleep Works: Why Is Sleep Important?.
- NIH Research Matters — sueño, cerebro, comportamiento y aprendizaje infantil: Children's sleep linked to brain development.
